Crianza, Maternidad

Cuando ves a tu hija crecer

Se tiene una sensación extraña de añoranza y a la vez de felicidad cuando ves a tu hija crecer.

No sé si sabré explicarlo muy bien, pero la realidad es que los hijos crecen y muy rápido.

A veces me sorprendo pensando en cómo han pasado estos dos años y medio.

Aún tengo añoranza de los meses de embarazo, cuando preparaba con una tremenda ilusión todas las cositas de su habitación, su ropa, los espacios nuevos…

Y ahora la veo saltar, correr y cantar por todos lados, con esa media lengua que tiene que se le entiende la mitad de lo que dice, jugando con sus amigos de la escuela infantil, investigando cada movimiento, preguntando qué son las cosas… y me nace un sentimiento de añoranza y de felicidad a la vez.

Cuando ves a tu hija crecer

Mi bebé ya no es un bebé. Mi bebé ya es una niña preciosa de dos años y medio que quiere vivir y conocer. Soñar y disfrutar. Aprender y ser feliz.

Y es que, mamás y papás que me leéis, el tiempo pasa muy deprisa y no nos queda más que disfrutar de esos momentos con nuestros hijos.

Hace unos días quedamos por primera vez, con los compañeros de la clase y con los padres en un restaurante con un parque infantil muy chulo.

Era la primera vez que la veía estar con ellos jugando e interactuando.

¡No sabéis lo que disfruté viéndola! Porque ver crecer a los hijos sanos, sin dificultades, creo que es una gran suerte.

Hay veces que la vida nos da una bofetada y nos pone pruebas que superar, por eso, cuando nos regala momentos bonitos y maravillosos debemos aprender a disfrutarlos.

Hoy sólo me sale aquella frase que tanto repetían en la película ‘El club de los poetas muertas’: CARPE DIEM.

No podemos parar el tiempo, así que, lo único que nos queda es disfrutar de cada instante y ser felices.

Cuando ves a tu hija crecer

Aprovechar los momentos con nuestros hijos, reir con ellos, jugar, saltar, volver a ser niños y dejar todo lo que nos aleje de ellos (móvil, trabajo, Tablet…). Como os decía hace unas semanas en una entrada, darles a ellos el tiempo de calidad que se merecen.

Porque si no lo hacemos, cuando queramos darnos cuenta, nuestros hijos se convertirán en jóvenes adolescentes que ya no querrán estar en los brazos de su madre o de su padre y ya no nos necesitarán tanto.

Así que, cuando veas crecer a tu hija o a tu hijo y sientas, como yo, esa añoranza por el pasado que se ha ido, tranquila, siéntete feliz porque es feliz y está descubriendo lo más maravilloso que tenemos, que es la vida.

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