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Operación pañal: la prueba de fuego de tu paciencia

Siempre había pensado que lo de quitar el pañal a los niños no era una tarea sencilla, pero tampoco pensé que fuera de las más complicadas, ¡qué equivocada estaba! La operación pañal es la prueba de fuego de tu paciencia.

La semana pasada escribí un post contando cómo nos habíamos dado cuenta de que la peque podía estar preparada para deja el pañal, pues bien, con la ayuda de la profesora de la Escuela Infantil, comenzamos la aventura.

No sabía yo que iba a ser tan complicado conseguir que la niña se quedara sentada un ratito en el wc o en el orinal.

Hablé con la profesora y me dijo que empezáramos nosotros un sábado en la casa, para que el lunes cuando fuera  al guardería pues ya fuera sin pañal.

Y así lo hicimos. Amanecía un sábado por la mañana y yo me dispuse a poner a la peque en su sillita orinal.

Y ¡milagro! Cual es mi sorpresa que nada más sentarla en el orinal hace pípí.

¡Os podéis imaginar mi reacción! Ilusa de mí yo ya me pensaba que esto iba a ser coser y cantar.

Conforme fue pasando la mañana me fui cayendo del árbol y dándome cuenta que ni muchísimo menos esto iba a ser una tarea fácil.  Creo que en sólo una mañana pude gastar unas seis braguitas.

Operación pañal: la prueba de fuego de tu paciencia

Le preguntaba cada dos por tres si quería hacer pipí y me decía que no. La sentaba un ratillo y no hacía nada, pero cuando se levantaba, ¡premio! a los dos minutos se hacía encima.

Y así fue todo el día. El domingo por la mañana me pasó algo bastante parecido, pero bueno, asumí que en dos días era imposible que la niña aprendiera, así que, no pasó nada.

El lunes cuando fue a la escuela infantil, me dijo la profesora que había hecho dos veces y las dos veces en el orinal.

¡¿Cómo iba a ser posible que en mi casa en una mañana hiciera unas 6-7 veces y en la guardería y solo 2?!

Pensé que me estaría engañando, pero cuando fui a recogerla y vi toda la ropa de la maleta intacta, aluciné en colores.

Algunas chicas por instagram me decían que era normal, porque en la casa se relaja y en la guardería estás más tensa y se reprime mas, además de que ya sabemos todos que los niños se comportan de una manera con los padres, y de otra con los profesores.

La cuestión es  que parecía que en la Escuela Infantil era todo de color de rosa y cuando llegaba a casa aquello era una desesperación: no lo pedía, se hacia encima cada dos por tres, y es que no se quería ni sentar en el wc, ni el orinal ni nada, me montaba unos pollos… era una lucha constante.

Y sí, lo que todo el mundo te dice, la palabra mágica: PACIENCIA. Mucha paciencia. Y os juro que yo la tengo, pero hay determinados momentos en que uno la pierde, porque es muy complicado.

Claro, si uno se pone a pensarlo fríamente, es que son muchas cosas las que tienen que cambiar en el cuerpo del peque.

Operación pañal: la prueba de fuego de tu paciencia

Si lleva 26 meses como la mía sin tener que contener nada, haciendo en el pañal siempre que quiere, sin necesidad de pensarlo, ni aguantar ni nada… ahora de pronto tener que controlar la cabeza, las ganas de hacer y además la musculatura vaginal, que no es tarea fácil. Ahora tiene que aprender a contraer, a retener, a hacer ese ejercicio.

Entiendo que necesita un tiempo y que habrá procesos de regresión, de mejora, de volver hacia atrás…

Definitivamente no es una tarea fácil para ellos ni para nosotros.

Así que, ahora mismo estamos viviendo una época de mucha paciencia, de invertir mucho tiempo en ella y con ella, de lavar mucho y de aprender a respetar los momentos.

Vamos dando pasitos muy pequeños. De momento no he conseguido que me lo pida cuando tenga ganas,  sigo sentándola cada cierto tiempo a ver si quiere. Lógicamente para las siestas y para dormir, seguimos poniéndole el pañal, porque si no es capaz de controlar despierta, imagínate dormida.

Así que bueno, pasito a pasito y con buena letra.

En el siguiente post contaré algunos trucos y cositas que hemos utilizado en esta aventura de la operación pañal.

 

 

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