Reflexión

A tí que estás cansada de las opiniones gratuitas

Existe una costumbre muy extendida de opinar de todo en la vida, se conozca o no del todo el tema, teniendo o no experiencia, pero creo que en esto de las opiniones, el tema de la maternidad se lleva la palma. Por eso, a ti que estás cansada de las opiniones gratuitas, va dedicado este post.

A tí que estás cansada de las opiniones gratuitas

Hace unos días, mientras almorzaba en el trabajo, hablábamos de este tema. ¿Por qué narices todo el mundo tiene que opinar de cosas que no le interesan? ¿Por qué tenemos esa fea costumbre de opinar aún sin que nadie te pida tu opinión y de meter las narices donde no nos llaman?

Porque al final, todos acabamos haciéndolo. Todos. Unos somos más discretos que otros, pero a todos nos encanta opinar de todo. Pero como ponía antes, creo que los temas de maternidad se llevan el gordo.

Desde el primer momento que nace el bebé, ¿qué digo desde que nace el bebé?, desde que una se queda embarazada, la gente ya empieza a decirte lo que debes o no debes hacer. Ya os conté en un post anterior lo que me pasó a mí cuando iba a meter a la peque a la guardería.

Es cierto que hay muchas opiniones que se dicen con cariño y de manera constructiva, pero hay muchas otras que sientan como una patada en el estómago.

Creo que todas las madres y padres sabemos lo que debemos hacer con nuestros hijos, todos tenemos nuestro criterio y cada uno, como en todas las cosas de la vida, es de su padre y de su madre, y tratará de educar y de actuar con sus hijos de la mejor manera que sepa y siguiendo los valores y modelos que como padres quieran.

Por ejemplo. Hablo en primera persona.

Mi hija muchas noches acaba durmiendo con nosotros. Yo soy la primera a la que le encantaría que la niña durmiera toda la noche en su cama y que lo hiciera del tirón, ¡ojalá!

Pero es que resulta que la niña se despierta mínimo dos veces por noche y todos los días viene en alguna ocasión a nuestra habitación y no hay quien la lleve a su cama de nuevo.

Que me digan todos esos que se sorprenden y que se les salen los ojos de las órbitas cuando lo comento, cómo lo hago teniendo que levantarme todos los días a las 7 de la mañana. ¿Me paso el día en el pasillo? ¿Me paso las noches luchando con ella para que se quede en su cama? ¿La escucho llorar todos los días? ¿Me quedo con ella en su cama durmiendo como uno 8 con tal de que se quede en su cama?

Pues no, me la meto en mi cama y así duerme ella y duermo yo.

¿Que no es lo ideal? Pues no, no lo es.

¿Que no es lo que me gustaría? Pues no, no lo es.

Pero como no sé hacerlo de otra manera, pues ahora mismo es lo que hay, y al que no le guste, que no mire. Porque es que además es mi vida y no la de ellos.

Pues como este ejemplo, hay miles.

De la lactancia materna, de la lactancia artificial, de las nuevas tecnologías, de los caprichos, de las rabietas, de la alimentación, de la ropa que le pones a tu hijo, de si le cortas más o menos el pelo, hasta de si tiene sentido o no que escriba un blog. De todo, oiga.

Afortunadamente, tenemos una herramienta maravillosa en nuestras manos, que es la NO HACER CASO A LAS HABLADURÍAS.

Si tú tienes claro que tratas de hacerlo lo mejor que sabes, si tú estás convencida de que ese es el camino, son tus valores y como lo quieres hacer, si tú tienes claras tus prioridades… QUE NADIE TE HAGA DUDAR ni tambalearte.

¡Ojo! Eso no quiere decir que no se acepten los consejos ni las críticas, pero las constructivas y las que se dicen desde el respeto y el cariño, no las que llegan como si fueran la solución a tus problemas o dificultades.

Todo lo demás, deja que se lo lleve el viento, porque ese que está opinando, no vive tu vida.

A tí que estás cansada de las opiniones gratuitas

Tu vida es sólo tuya. Y si eres madre o padre, a tus hijos los crías tú y no el vecino.

Si dejamos que nos influyan todas las opiniones de nuestro alrededor, entonces se nos hará más cuesta arriba la vida, que ya de por sí es complicada.

Bastante nos exigimos a nosotras mismas y bastante nos culpabilizamos ya, como para que también nos influya lo que el vecino del quinto opina ó la compañera de trabajo que ahora resulta que es experta en maternidad, aunque no tenga hijos.

Así que, desde este humilde y sencillo blog, a ti que estás cansada de las opiniones gratuitas, te animo a que hagas caso omiso y sólo escuches lo que venga de las personas realmente importantes para ti y que las valores. Hazte una buena taza de té o un buen café, un lugar tranquilo y disfruta.

Lo demás, lo que no es importante… deja que se lo lleve el viento.

2 comentarios sobre “A tí que estás cansada de las opiniones gratuitas”

  1. Qué gran post María!! Es cierto que hoy en día opinar es gratis. Si costara un poquito… Seguro que muchaa nos guardábamos nuestra opinión. Y digo muchas porque, desgraciadamente, quienes más nos criticamos solos las mujeres poniéndonos la zancadilla una y otra vez. Tengo un post programado en el que hablo sobre la presión social y me ha recordado a él. Enhorabuena! Me encanta!

    1. Pues es que es verdad, no sé por qué tenemos la fea costumbre de criticarnos unas a otras y decirle a la que tienes al lado si lo hace mejor o peor. Falta mucha empatía en esta vida. Gracias por tu comentario, Silvia.

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