Embarazo, Maternidad, Reflexión

La historia de mi pequeña estrellita perdida

Hay veces que el destino es un poco caprichoso y te hace vivir los mejores y peores momentos de tu vida en las mismas épocas del año, quizás para que nunca olvides las cosas que te han pasado, o al menos así fue la historia de mi pequeña estrellita perdida.

He de confesar que es la primera vez que cuento esto, incluso hay mucha familia directa que ni lo sabe y la verdad es que no sé bien por qué, pero sé que es algo común que muchas mujeres han vivido y que, como si fuésemos culpables de ello, hemos dejado oculto en esa parcela de nuestra vida que sólo sabes tú y muy poquita gente.

Pues bien, ayer 28 de Abril, se cumplían dos años desde que mi ‘chiquitín’ se fue. Sí, porque yo, como tantísimas otras mujeres, también he sufrido la pérdida de un bebé en el embarazo. Y no es que sepa la fecha exacta, pero ese fue el día que me enteré, por eso lo fijo ahí.

La historia de mi pequeña estrellita perdida. Foto: freepik

Da igual si es a las 5 semanas, a las 12, a las 22 o a las 36 semanas. Cuando una sabe que está embarazada, desde el mismo momento en que te haces el test de embarazo, tu vida te cambia por completo. Ya no eres tú sola, ya hay alguien más contigo.

En mi caso era el embarazo soñado desde hacía mucho tiempo. Cuando por fin vi las dos rayitas en el test, no me lo podía creer. En ese mismo momento mi vida cambió.

Ya era todo ilusión, emoción, esperanza, nervios, alegría, sueños… estaba feliz no, lo siguiente. Prudente, pero feliz.

Sabía que era muy pronto para contarlo a la gente, a la familia y demás, así que no queríamos decir nada hasta que no tuviéramos la primero ecografía, pero me moría de ganas por gritarlo a los cuatro vientos.

En general me encontraba bien, es cierto que estaba más cansada, tenía más sueño… pero estaba bien. Y sabía, presentía, me notaba, que ese chiquitín estaba conmigo. Una mujer lo sabe. No me preguntéis cómo, pero lo sabía.

Por eso, también supe perfectamente que algo no andaba bien cuando sucedió.

Estaba de muy poquito, 6 semanas, pero mi cuerpo notó perfectamente que algo estaba diferente. No sé qué pasó, no sé por qué motivo sería, pero de pronto, supe que algo no iba bien. Me sentía diferente, no estaba como los últimos 10 días. Y así fue.

Al día siguiente el médico me lo constató. Mi chiquitín se había parado. Un aborto bioquímico que le llaman, cuando el feto se para incluso antes de haber hecho la primera ecografía.

Y fue como si mi mundo se partiera en dos. Os prometo que recuerdo perfectamente ese sentimiento y ese dolor. Llegué a mi casa, me tumbé en la cama y no pude parar de llorar en tres días. Cada vez que llegaba a mi casa, cada vez que lo volvía a pensar, empezaba a llorar de nuevo.

Hay mucha gente que no entiende ese dolor, que piensan que con 6 semanas una aún no puede haber establecido ningún vínculo, que no es aún un bebé… pero no es cierto.

El vínculo existe desde el mismo momento en el que sabes que estás embarazada, por eso el dolor es tan grande, porque es como si perdieras una parte de ti, una vida, tu bebé.

Y se pasa mal, muy mal. Afortunadamente yo tuve siempre el apoyo de mi marido, que también lo sufrió, aunque fuera de otra manera, pero son momentos de la vida muy duros.

Recuerdo que a los pocos días se celebraba el día de las madres y fuimos con mi familia a comer a una pizzería. Me acuerdo de aquel día, celebrando algo con el corazón destrozado.

La historia de mi pequeña estrellita perdida

Fue duro. Y aún a día de hoy, después de dos años, y ya teniendo a mi preciosa princesa con nosotros, me sigo emocionando al ponerlo por escrito, porque da igual lo que pase después, los hijos que puedas tener, una madre siempre tendrá en su corazón el recuerdo y el amor por esa estrellita que se perdió.

Afortunadamente, a los casi 4 meses después, me volví a quedar embarazada de mi peque,  pero la verdad es que, después de un aborto, uno vive el siguiente embarazo con excesiva prudencia y miedos, pero supongo que es normal.

Lo que os quería contar, es que, recordando esta fecha, pensaba en tantas mujeres que han sufrido una pérdida como la que yo sufrí y cuántas lo han mantenido en secreto, como yo, creyendo incluso que son las culpables o que han hecho algo mal. En absoluto.

Desde aquí, mi cariño y apoyo a todas las que habéis vivido una experiencia así, o la estáis viviendo, porque, aunque pensemos que nadie nos entiende, en el fondo hay muchísimas personas que han pasado por lo mismo y que a veces ni nos enteramos.

Es cierto que son momento muy duros, pero pasan. Afortunadamente, pasan, aunque no se olviden.

A mí me gusta pensar que, esté donde esté, mi chiquitín, mi pequeña estrellita, nos cuida y, sobre todo, cuida de su pequeña hermanita.

2 comentarios sobre “La historia de mi pequeña estrellita perdida”

  1. Tenía unos cuantos post sin leer y hoy me he dedicado un ratito para mí y hacer una de las cosas que más me gustan: leerte. Y tengo que decir que con este he llorado. Quizá porque tenga sentimientos muy parecidos. Me encanta!

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