Reflexión

Cómo abordar el tema de la muerte con niños

 

Hace unos días, sufrí la pérdida de un familiar cercano y me vino a la cabeza un trabajo de fin de curso que tuve que presentar hace unos años y que trataba sobre el duelo en la infancia: cómo abordar el tema de la muerte con niños.

Nada hay más seguro en la vida que la muerte.

Es curioso como, a pesar de vivir en el supuesto estado del bienestar, caracterizado por buscar siempre lo mejor en todos los ámbitos, seguimos teniendo ciertos tabús en torno a determinados temas, como puede ser el de la muerte, cuando en el fondo es algo más habitual de lo que creemos, y que forma parte de la vida. Nada hay más seguro en la vida que la muerte.



Estamos acostumbrados a que los niños vean en la televisión, en los videojuegos, escenas de violencia, de guerra, de muerte, e incluso ellos mismos juegan a ser guerreros, superhéroes que matan a los villanos, sin embargo, los adultos estamos empeñados en no hacerles partícipes de las pérdidas cercanas, pensamos que son simples espectadores de la vida familiar, cuando son parte integrante de ella.

Por eso se me ocurría escribir este post para intentar abordar este tema de manera sencilla pero directa.

En algún momento de la vida todos sufrimos algún tipo de pérdida: una relación que se rompe, un trabajo que se acaba, pérdidas materiales, una amistad que se trunca o un ser querido que fallece. Y todas las pérdidas necesitan un proceso de duelo, que ha de ser experimentado, aceptado y vivido en primera persona.

La palabra clave es proceso

El duelo no supone una enfermedad, es algo natural del ser humano por el hecho de poseer una afectividad, unos sentimiento y un ser. Es completamente normal que nos afecten las pérdidas. Y no sólo los adultos las sufren, también los niños lo hacen y no debemos evitárselo, sino acompañarles en su propia experiencia.

Cómo abordar el tema de la muerte con niños
Cómo abordar el tema de la muerte con niños

Los niños viven la pérdida de un ser querido de manera diferente a los adultos, porque su concepto de muerte no es tan claro y maduro, sino algo ajeno a ellos, más propio de los dibujos o de la televisión. Sin embargo, eso no implica que tengamos que evadir al niño y evitarle el sufrimiento de la pérdida.

No podemos decirle: ‘sé valiente, sé un hombre, no llores’, porque eso reduce la importancia de la pérdida y sobrecarga más al niño. Debemos ayudarles a que se expresen sin temor a hablar y a ser juzgados, sin que tenga que reprimir ningún tipo de sentimiento o emoción, porque es algo natural.

Otra clave importante es la de no mentirles. No podemos decirle a un niño que ha perdido a su mascota, que se la han llevado a un hotel para perros, porque se pasará los días preguntando que cuándo vuelve. Mucho menos decirle que el abuelito se ha quedado dormido, porque puede llegar a creer que por dormir él también se va a ir y crear un trastorno aún mayor.

Según la edad del niño y su interpretación de la muerte, habrá que actuar de una manera o de otra.

  • De 2 a 6 años: en esta edad los niños viven como en un mundo mágico que gira en torno a su familia. Ellos sólo entienden las cosas cotidianas del día a día, imitan lo que hacen sus padres y por eso el concepto de muerte es algo abstracto para ellos. Sin embargo, a pesar de ser pequeños, ellos perciben los sentimiento, las actitudes no verbales de los mayores, las situaciones de tensión y saben que algo fuera de lo habitual está pasando.
  • De 6 a 9 años: para los niños de esta edad, la muerte es algo violento que llega y te lleva de pronto. Ya comienzan a entender que es algo irreversible y hacen muchas preguntas en torno al tema, que hay que tratar de responder con la mayor sinceridad posible, asegurándonos de que entienden los conceptos.
  • De 9 a 12 años: a esta edad los niños se interesan sobre todo por los detalles biológicos de cómo ha ocurrido la muerte, por las cuestiones de relación y cotidianeidad. Saben que esa persona no volverá pero tienen miedo de cómo será su vida en adelante.
  • Adolescentes: a esta edad los niños ya entienden bastante bien el concepto de muerte. Saben que es algo universal, inevitable e irreversible. Sin embargo, para ellos es un gran interrogante. Por eso es importante estar a su lado en esos momentos de dudas, porque necesitarán tener a alguien con quien hablar.

Sea cual sea la edad del niño lo que es importante y un reto para los propios adultos es tratar de ‘normalizar’ en la medida de lo posible, el tema de la muerte y las pérdidas.

Los niños son niños pero tienen capacidad para entender y se dan cuenta de las cosas. No decirle a un niño que su abuelo ha muerto puede ser mucho más contraproducente que productivo.

De igual modo, es importante permitir la expresión natural de los sentimientos y emociones del niño, sin estimularlas (tú lo que tienes que hacer es esto…) ni reprimirlas (no llores más). Como adultos debemos ayudarles a interpretarlas y expresarlas.

Cómo abordar el tema de la muerte con niños
Cómo abordar el tema de la muerte con niños

De igual manera es importante aprender a decir adiós. Puede que no queramos llevar a los niños a los cementerios o al funeral, pero debemos permitirles que en algún momento ellos también puedan despedirse de su ser querido, y lo más fácil siempre es preguntarles a ellos directamente, sin obligarles ni forzarles a nada. Pero decir adiós es un momento clave del proceso de duelo, tanto para un niño como para un adulto, y no debemos obviarlo.

En definitiva: los niños forman parte de la vida familiar y ellos también deben conocer las situaciones tan importantes como puede ser la pérdida de un ser querido. No debemos esconderles las cosas que pasan y mucho menos cuando es algo tan importante. Permitirles que ellos mismos sean capaces de expresar sus emociones y vivir la pérdida, les ayudará a vivir más sanamente las pérdidas futuras.

¿Y vosotros, qué pensáis sobre este tema?

Bibliografía sobre este tema:

  • SCHAEFER, Dan, LYONS, Christine. Cómo contárselo a los niños. Medicim, Barcelona, 2004
  • JAMES, John, FRIEDMAN, Rusell, LESLIE LANDOM, Matthews. Cuando los niños sufren, Los libros del comienzo, Madrid, 2002.
  • POCH, Concepción, HERRERO, Olga. La muerte y el duelo en el contexto educativo, Paidós, Barcelona, 2003.
  • Guia sobre el duelo en la infancia. Sepypna.



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