Alimentación
Crianza, Maternidad

Gestionando la alimentación de mi hija

Hace unos días escuchaba a Iztel, de Cachito a Cachito, que contaba como en muchas ocasiones se tomaba la cena que le sobraba a sus peques y pensé en la de veces que yo hago exactamente lo mismo.

En varias entradas anteriores os he ido contando cómo está siendo la evolución de mi peque con la comida, y es que hemos pasado por muchas y variadas etapas, y no siempre fáciles. El tema de la comida siempre ha sido una lucha para mí. Sin embargo creo que aprender a respetar los ritmos alimenticios de nuestros hijos es un reto para todos los padres.

En este momento, ella ya está empezando a comer sola. A veces usa los cubiertos y otras veces directamente con las manos, pero al menos come. Eso sí, cuando le da la gana. La diferencia en este proceso, es que yo ya he aprendido a no forzarla. Yo le pongo el plato de comida por delante y ella va comiendo a su ritmo y la cantidad que quiera.

Porque, después de pensarlo mucho, me he dado cuenta que es tontería que yo fuerce a la niña a comerse lo que tiene en el plato si igual es que no quiere, no tiene ganas ó no le apetece en ese momento por lo que sea… A los adultos también nos pasa: si un día tenemos menos ganas de comer, pues no comemos y si nos encontramos regular, pues igual.

De esta forma además, ella está más relajada, yo no me llevo las irritaciones que me llevaba antes y todos tan contentos. Creo que es mucho más sencillo porque le damos su propia autonomía. Eso sí, la comida es la que es, si no quiere eso, tampoco le voy a preparar otra cosa, y menos sabiendo que le gusta porque en otras ocasiones se la ha comido. Pero permitir que ella misma se gestione es algo que he ido aprendiendo conforme han ido pasando los meses, y es que esto de la maternidad es un aprendizaje diario y quizás por eso es tan maravilloso.

Eso sí, cuando la peque no quiere la cena… ahí está la mamá (o en su defecto la perra) que se va comiendo los restos, porque me da muchísima pena tirar la comida y no creo que haya que hacerlo. Y si no, como os digo, siempre estará nuestra preciosa perrita que estará encantada de comerse todo lo que la peque no se come. Somos las aspiradoras oficiales de la casa.

Creo que esto es algo importante que debemos enseñarle a nuestros niños desde pequeñitos: la comida es un bien valioso que no se debería tirar sin motivo.  Y además, mirándolo por el lado bueno, los días que no quiere comer mucho, pues ese día sólo tengo que preparar una cena, porque la suya ya me vale a mí también, así que, no hay mal que por bien no venga.

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