Educación, Reflexión, Valores

Estés donde estés… ¡Feliz Navidad, Laura!

Soy mujer. Soy madre. Y tengo una hija. Y permitidme que escriba este post al que llevo dándole vueltas toda la noche, porque no creo que nadie con un poco de corazón, se haya podido quedar impasible ante la noticia del fallecimiento de Laura.

La verdad es que es difícil de creer que sigan sucediendo estas cosas, pero la realidad es que suceden. No quiero darle vueltas a lo mismo que todos pensamos, pero lo cierto es que como madre, puedo imaginarme el dolor desgarrador de esa madre cuando le dicen que su hija desaparecida ha sido hallada muerta, con signos de violencia. De verdad que se me parte el corazón.

Mi hija cumple hoy 20 meses. Aún es un bebé, pero desde ya intento enseñarle a hacer las cosas con amor, desde el cariño, a tratar bien a los demás, a ser educada y respetuosa, a cuidar de nuestra perrita… porque quiero que cuando sea mayor, sea capaz de enseñar lo mismo a sus propios hijos y que viva feliz.

Quiero que mi hija, mis sobrinas, mis hermanas, mis amigas, mis compañeras de trabajo y cualquier persona pueda salir a la calle sin miedo. Que pueda ir a correr, a hacer deporte, al cine, de compras, al teatro, a tomar un café, a dar un paseo por la playa, a montar en bici, a hacer lo que le apetezca sin necesidad de tener miedo por el simple hecho de ser mujer.

Y esto no es un alegato feminista, ni muchísimo menos, es el deseo de que podamos vivir en paz unos con otros, porque nadie tiene mayor dignidad que otro, ni nadie tiene poder sobre la vida del otro. No nacimos para sufrir, nacimos para ser felices, y nadie, repito, NADIE, debería tener  la capacidad de privarnos de ese objetivo.

Dice Victor Küppers en su libro Vivir la vida con sentido que

El gran objetivo en esta vida es luchar cada día para ser mejor persona y ayudar a los demás, esa es la única manera de tener una vida plena y gratificante.

A veces uno se para a pensar y dice ‘¡vaya mierda de mundo que tenemos!’. Y sí, puede que sea verdad. Pero, ¿sabéis qué? Llamadme loca, pero yo sigo teniendo esperanza.

Hace más de 2000 años una mujer fuerte y con esperanza supo sacar a su hijo adelante en una sociedad muy dura y no solo eso, sino que tuvo que contemplar, en primera persona y sin poder hacer nada, como le mataban a su amado hijo. Sin embargo, y pese a todo, esa mujer mantuvo la esperanza.

Yo hoy quiero seguir teniendo esperanza en que es posible un mundo mejor, en que las buenas personas seremos capaces de acabar con la lacra del mundo. Y quiero que mi hija, cuando sea mayor, siga teniendo la misma esperanza o más. Y creo que, esté donde esté, que ojalá sea en un sitio bonito, Laura estará diciéndonos que no nos rindamos. Que sigamos adelante, como ella misma le diría cada mañana a sus alumnos.

Se acerca la Navidad y no puedo desear más otra cosa que no sea la de vivir en un mundo en paz. Ojalá algún día ese pueda ser el verdadero milagro de la Navidad.

Estés donde estés, ¡Feliz Navidad, Laura! Descansa en paz.

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