Alimentación, Bebé, Crianza, Maternidad

Mi bebé no quiere comer

Bueno, pues aquí sigo contándoos mis aventuras y desventuras con la alimentación de mi peque.

En entradas anteriores os contaba mi preocupación de que mi hija de un año no acababa de tragar bien los alimentos sólidos, le daba un trozo de pan, una galleta o cualquier otra cosa y en cuanto se le quedaba una chispita en la garganta, acababa devolviéndome toda la comida.

Un par de meses después, afortunadamente ese problema se ha solucionado, pero hemos pasado a otros. Ahora resulta que a la señorita le ha dado la vena de no querer comer. Sí, sí, que no come. No es que no coma sólidos, que come pocos, es que no le da la gana de probar la comida.

He leído en muchos artículos eso de la atracción por la comida, de que hay que dejar probar a los niños los alimentos que les llaman la atención, pero es que la mía tiene cero interés por la comida, es como si pudiera vivir sin comer. Nunca jamás me ha pedido comida, ni ha hecho amagos de tener hambre entre comidas, ni nada de nada.

Antes al menos los purés se los comía estupendamente, pero es que ahora hasta eso le cuesta. Es sentarla en la trona e intentar ponerle el babero, y comenzar el combate, a ver quién puede más, si ella o nosotros.

Los días mejores, si le das algo para que se entretenga, consigues que se coma el puré y el yogurt, pero hay muchas veces que me quedo con la comida en el plato, especialmente las cenas. El otro día, después de haber estado toda la tarde haciéndole unas albóndigas de pavo buenísimas, acabé con las lágrimas en los ojos de la frustración, porque es que no hubo manera de que la niña probara bocado. Decía que no, y que no y que no. Y no hubo manera. Y te vuelve la cabeza, te da manotazos a la cuchara, te cierra la boca como si tuviera pegamento… y encima lo poco que se mete en la boca, te lo escupe.

Así que, en esas estamos. Ayer mismo decidió que no quería comer. Lo intentó el padre, lo intenté yo una hora después, a ver si es que no tenía demasiada hambre, pues nada, que no quiso, así que, la acosté a dormir la siesta sin comer, porque es que no hubo manera.

Eso sí, la fruta para merendar, los lácteos y los biberones se los toma estupendamente. Yo estoy convencida de que es pura cabezonería y que me ha salido una niña con un buen genio y un poco tozuda, porque no creo que de dos semanas para acá haya dejado de gustarle el puré de calabacín que le encantaba antes, o las lentejas que siempre se había comido tan bien.img_2715

Y lo de probar cosas nuevas… eso es otra lucha. No le atrae casi nada. Es que no hace por probar los alimentos que le pongo por delante. ¿Sabéis lo que hace? Que cuando no quiere algo, lo tira al suelo, y claro, tenemos a nuestra perrita allí al quite, y antes de que toque el suelo ya se lo ha zampado ella. Así que, ya me estoy imaginando el futuro, cuando ponga a la niña a comer y no quiera algo, ya tiene a su cómplice al lado, que, suerte para ella, no habla. Cuando yo era pequeña y no quería la tortilla francesa que me hacía mi madre, la echaba por detrás del sofá. Mi hija se la dará directamente a la perra que estará encantada de recibirla.

Total, que mi desesperación con la comida continúa. Hemos cambiado de fase, pero continúa. Y es que es verdaderamente frustrante. Y todo el mundo te dice, ‘no te preocupes, si no quiere comer, que no coma, no le pasa nada’. Pero claro, a mí, madre primeriza, me da cargo de conciencia dejar a la niña sin comer o no darle el biberón de la noche porque no haya cenado. Soy incapaz.

Pero bueno… confiaré en que esto sea una etapa más, como la que vivimos unos meses antes, y que vaya pasando poco a poco.

¿Vosotras habéis pasado por algo similar? ¿Cómo lo habéis solucionado o enfrentado?

1 pensamiento sobre “Mi bebé no quiere comer”

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