Celebración, Crianza, Maternidad

Un año de felicidad

UNADJUSTEDNONRAW_thumb_98baUn año. Parece mentira que ya haya pasado un año desde que mi pequeña vino al mundo. Un año de felicidad, de alegrías, de descubrimientos, de aprender tantas cosas nuevas, de dar tanto y de recibir mucho más.

Recuerdo como si fuera ayer todo el proceso del parto, no recuerdo con tanto cariño los dolores, ni las horas de espera, ni los escalofríos de la epidural… pero sí recuerdo con especial emoción ese momento en que la ginecóloga me decía, ‘saca a tu niña, cógela tú’, y muerta de cansancio cogía de los bracitos a mi pequeña y la ponía sobre mí. Ese momento en que las lágrimas me brotaban como un grifo de emoción, de alegría, de amor, sin creer muy bien que eso fuera real. Mi peque ya estaba con nosotros. Y sentía el beso de mi marido, las lágrimas caer por mi cara y la mirada de una personita que cambiaría mi vida para siempre. Y entonces ya no había dolores de parto, ni cansancio, ni nada. Sólo estábamos nosotros. Sólo había amor.

Sin duda alguna, tener un hijo es la experiencia más maravillosa que la vida te puede dar. Ya no sólo el hecho de parirlo, que también, sino el tener a una persona que dependa de ti y que está deseando recibir tu amor y tu cariño. La maternidad es una experiencia apasionante a la vez que agotadora, pero yo lo tengo claro, cuando me preguntan si quiero tener otro, la respuesta es siempre sí. Estaría dispuesta a revivir ese momento, por todo lo bueno que viene después.

Mi peque hoy cumple su primer añito, y no puedo describir lo feliz que me siento de verla cada día sonreir, de despertarme con ella y que su carita sea lo primero que vea, de verla descubrir el mundo, de experimentar, de verle esos dientecillos que tiene, esos balbuceos, esas risas, de verla disfrutar de cada cosa que tiene a su alcance, de verla observar y aprender, de compartir la vida con nuestra perrita Lana… ella es el regalo más maravilloso que la vida me ha podido dar. Y cumple un año.

dfjJztT0TFeyAmNkj5uxzA_thumb_993fHa sido un año intenso, de disfrutar mucho, de aprender mucho, de dormir poco y de algunos agobios, de tener poco tiempo para mí y por qué no decirlo, también de algunas lágrimas, pero no lo cambiaría por nada del mundo.

La maternidad me ha hecho descubrir lo que realmente es importante en la vida y me sorprendo al descubrir cada día, todo lo que es posible amar y todo lo que sería capaz de entregar por ella. Porque los hijos son, sin duda alguna, el tesoro más preciado que una madre y un padre pueden tener. Así que, le doy GRACIAS a la vida por habernos regalado a nuestra pequeña Clara y le pido que nos permita poder seguir disfrutándola muchos años más.

¡FELICIDADES PRINCESA!

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