Crianza, Familia, Mamá, Maternidad

Aprendiendo a organizar mi tiempo

Recuerdo que antes de quedarme embarazada siempre había dicho que me encantaría tener gemelos o mellizos. La idea de tener dos bebés de golpe me atraía y me hacía bastante ilusión. ¡Ilusa de mí! No sabía lo que era verdaderamente la maternidad.
Ahora que tengo un bebé, una niña preciosa, dicho sea de paso, he de decir, que si me veo desbordada muchas veces teniendo sólo una, ¡cómo será teniendo dos de golpe! Así que, aunque sea bonito, creo que mucho mejor de uno en uno.

Tener un bebé es lo más maravilloso de la vida pero también lo más agotador. Recuerdo las primeras semanas después del parto que tenía la sensación de que se me pasaban los días y las semanas y no hacía absolutamente nada, porque es que realmente no me daba la vida para más. Y era un hecho.
Además de estar agotada fisicamente, de no dormir apenas, de los dolores postparto que me duraron bastante, tenía la casa hecha un desastre. Afortunadamente tengo un marido que hace bastantes cosas, pero, aún así, muchas otras me tocaban a mí. Me hacía gracia cuando la gente me decía ‘aprovecha cuando la niña duerma’… Lo que no sabían es que cuando la niña dormía, yo me dormía detrás de cansancio.

Afortunadamente, eso no dura siempre, sólo los primeros meses hasta que uno comienza a coger el ritmo y la práctica y va aprendiendo a gestionar el tiempo. Aún así, es imposible hacer todo lo que se tiene que hacer o todo lo que se quiere hacer.

El otro día hice mía una frase que dijo Marta Rivas Rius en uno de sus stories de Instagram: ‘He abrazado el caos en mi casa‘. Pues más o menos así. Ahora que la peque empieza a gatear y a moverse, y no puedo perderle ojo, he optado por no agobiarme y tratar de aprovechar los pocos minutos que tengo libres. Cuando la peque se duerme por la noche, intento que la montaña de la plancha no crezca más; cuando consigo sentarla un rato en el carrito, pues me pongo a prepararle los purés para la semana; que se duerme un ratito de siesta, pues me pongo a escribir en el blog.
En definitiva, una aprende a gestionar el poco tiempo que tiene y a tratar de vivir sin estrés, aunque, la verdad sea dicha, no siempre se consigue.

Tiempo te va a faltar siempre, sobre todo tiempo para una misma, porque por lo menos en mi caso, cuando tengo esos ratillos que os he dicho antes, lo que hago son cosas de la casa.

El otro día le decía a unas amigas que me gustaría volver a salir a correr un poco como hacía antes, ¿pero cuándo? Eso es bastante complicado para mí, porque trabajo por las mañanas y por las tardes estoy sola con la peque y entre que sacamos a Lana de paseo, que si la merienda, que si el baño… se nos va la tarde, añadido a que ir a correr con el carro de la niña es demasiado para mí.

Otra cosa que echo de menos es lo de sentarme en el sofá después de comer y tomarme tranquila un café, eso hace unos 10 meses que no lo hago, pero bueno… al final uno aprende a disfrutar de otras cosas y lo más importante, aprende a arañarle al tiempo cada minuto. Si os digo que ahora mismo estoy escribiendo, con un ojo en la peque que está jugando en la alfombra, pero controlándola que no haga ninguna trastada, parando a cada rato y volviendo la vista a cada frase. Ahora mismo mi vida es esta, así que, tengo que aprender a disfrutarla y a aprovecharla tal y como es.

¿Y vosotras? ¿Os entran muchos agobios? ¿Cómo organizáis vuestro tiempo?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *