Lactancia materna: ¿dulce sueño o pesadilla?

Llevo semanas queriendo escribir este post, (a riesgo de que algunas personas se escandalicen por lo que voy a escribir), pero quería dejar pasar algunas semanas para tener mejor experiencia. Mi peque ya mismo cumple los dos meses, y en dos meses creo que se puede tener una experiencia más que suficiente para poder hablar algo de la lactancia materna, considerando que la OMS aconseja dar lactancia materna exclusiva a los bebes durante los seis primeros meses.Nosotras ya hemos pasado casi el 33%.

Durante el embarazo, como he estado de baja muchos meses, tuve mucho tiempo para leer y empaparme muchos blogs, webs, videos… sobre maternidad, cuidados del bebé y, por supuesto, lactancia materna, hasta tal punto, que había idealizado tanto ese momento que me daba cierto miedo. De hecho, ya conté que en la clase de lactancia del preparto me puse hasta nerviosa, porque me daba miedo no saber hacerlo.
Había leido a muchísimas chicas que calificaban ese momento de darle el pecho a su bebé como el más especial de todos, como ese momento mágico de encuentro, de complicidad, de conexión con el bebé, y, claro, uno se imagina que con el tuyo va a ser igual, pero… la realidad no siempre es como la imaginamos.

A mí la verdad es que desde el principio me costó. Clara perdió bastante peso al nacer y también se le subió un poquito la bilirrubina. Para los que no lo sepáis, la bilirrubina no es eso que cantaba Juan Luis Guerra, sino una sustancia amarilla que el cuerpo produce cuando reemplaza los glóbulos rojos viejos. La mayoría de los bebés se ponen un pelín amarillos al nacer pero con un poco de luz se les va quitando; hay otros que necesitan un poco más de ayuda, como Clara, que tuvo que estar con una lamparita ultravioleta para que le bajasen los niveles. Además, la bilirrubina se suele expulsar por el pipi y la caca.

Claro, como yo no tenía mucha leche al principio, la niña no sólo había perdido peso sino que estaba un poco desidratada, así que, en el hospital me recomendaron que le diera después de cada toma del pecho, un poquito de biberón. Y así lo hicimos.

Eso sí, previamente, la matrona me recomendó usar unas pezoneras también, porque la niña no se agarraba bien al pecho, así que, entre que habia poca leche y que no se agarraba bien, aquello empezó siendo un desastre.
El momento de darle el pecho en el hospital para mí era una tortura, porque entre todos los dolores que tenia del postparto y que no conseguía alimentar bien a mi hija, la cosa no empezó tan idílica como creí. De hecho había días que acababa llorando del agobio que tenía por no poder alimentar bien a mi hija y con el cargo de conciencia de que no estaba cogiendo peso por mi culpa.

Sé que hay mujeres que desde el principio no tienen ningún problema, pero desde luego no fue mi caso. Tumbada no encontraba la postura y sentada no se agarraba bien.
Al llegar a casa tuve que seguir con las pezoneras y seguimos con la ayuda del biberón durante una semana más, hasta que por fin, comenzó a coger peso. Y algunos días después, comencé a intentar darle el pecho sin la pezonera, hasta que poco a poco, muy poco a poco, lo conseguimos y ahora ya se agarra perfectamente.

Pero he de reconocer, que tampoco he vivido yo aún ese momento idílico. Yo le doy el pecho a mi peque porque sé que es lo mejor para ella, y porque, gracias a Dios, nada me impide no dárselo, pero ganas no me han faltado en algunas ocasiones para darle el biberón.

No es fácil. No es nada fácil. La sensación de estar todo el día enganchada, porque las primeras semanas es que no te da la vida para hacer nada más, entre dar el pecho, cambiar pañales y dormir a la niña… A veces ni tan siquiera darte una ducha o ir al baño; el no saber si lo estás haciendo bien o mal; los dolores que muchas veces te dan en el pecho; por no hablar de las noches… el cansancio que se acumula… cuando te tumbas en la cama es como gloria bendita, pero cuando a la hora y media o dos horas, cuando empiezas a coger el sueño profundo, te tienes que levantar… uf… y así cada dos horas o menos.
Yo he tenido la suerte de que Clara no llora nada por las noches, cuando tiene hambre gruñe un poquito,se queja, pero poco más, aún así, te tienes que levantar… así que, haciendo cuentas, muchas veces sumaba y acababa durmiendo en una noche unas cuatro horas, y a trompicones.

No, la lactancia materna no es nada fácil. No sé cómo lo harán las mujeres que dicen que les encanta ese momento, yo la verdad es que no he llegado a sentir esa conexión. Sí, me encanta coger en brazos a mi niña, acunarla, mirarla, darle muchos besos, disfrutar con ella, cantarle, etc. pero el momento del pecho… a eso todavía no he llegado.

En más de una ocasión me he planteado el darle lactancia mixta o incluso el dejarlo, y, aunque no lo he hecho, soy de las que piensa que no pasa absolutamente nada por alimentar a tu hijo con leche artificial. No se es mejor o peor madre por darle el pecho o darle el biberón. Siempre que se pueda dar el pecho bien, pero si no se puede, no pasa absolutamente nada. Una madre no se valora por el tipo de lactancia, sino por el amor con el que cuidas a tu bebé.

Y tú, ¿cómo lo viviste?

9 comentario en “Lactancia materna: ¿dulce sueño o pesadilla?

  1. Gracias por dar una visión tan real. Yo intenté dar pecho a mi hijo mayor. Aguanté 5 días, los más difíciles de miv ida: grietas, mastitis, dolores infernales, hormonas revueltas…¿por qué nadie nos hablará de esto? Nos falta mucha información práctica… Yo decidí no torturarme más y me dí al biberón con un sentimiento de culpabilidad TREMENDO. COn el pequeño, todo ha sido diferente. Sé que la lactancia materna es LO MEJOR para el bebe, no seré yo quién lo niegue. Pero creo que, que nosotras estemos bien, es igual de importante. Esta vez he optado por el bibe desde el principio y muy bien.

    1. Claro que si. Si lo importante es que el bebé este bien alimentado y que nosotras nos sintamos cómodas y contentas con lo que hagamos. Sea lactancia materna o artificial, da igual. Pero estoy de acuerdo contigo, hay mucha desinformación en este tema. Mucho se habla del parto y de ese momento, pero de lo que viene a continuación nada. En fin. Gracias por tu comentario. Un abrazo

  2. Yo tengo dos hijos, a los dos les he dado el pecho (a la pequeña que tiene un mes sigo con LM exclusiva) y los inicios han sido difíciles con las grietas, las noches sin dormir y las crisis de lactancia. Los primeros meses a veces no son nada idílicos pero poco a poco es cierto que se siente una conexión especial, cuando te mira y te sonrie…

  3. Gracias por romper la visión idílica de la lactancia, me hace sentir un poco mejor. Yo tengo una niña de casi dos meses y estoy pasando de leche materna a leche artificial, con muchos sentimientos de culpa y muchísimas lagrimas. Para mí la lactancia ha sido una pesadilla: dos mastitis, grietas desde el comienzo que no se han ido nunca, medicamentos para sobrellevar el dolor todos los días. Y médicos, matronas etc que me dicen que el agarre es perfecto (lo dudo, si tengo grietas y dolor y los pezones salen a veces deformados) e insinúan que soy demasiado sensible. En mi caso no ha ayudado el haber pasado por esto durante el lockdown por el coronavirus, hubiese necesitado una asesora en mi casa pero no pudo ser. Lo he intentado todo, he pasado por dolores atroces, he llegado a envidiar a mi marido por no tener que dar el pecho. Lo que me hace estar peor es leer lo especial que es dar el pecho, la relación especial entre madre e hijo que yo no he experimentado, quizás sea eso lo que más me duele. Para mí ha sido sólo agobio y dolor. Y no estaba preparada porque nadie te lo dice antes, y no te ayudan mucho después. Para mí es tiempo de pasar página y espero acabar aceptándolo, porque no paro de llorar y me cuesta.

    1. Gracias por compartir tu experiencia, Laura. El tema de la lactancia es un tema muy difícil y muy poco acompañado. Ya sabemos que es algo muy especial para una madre pero no se puede seguir haciendo culpable a la madre que no puede. Puedo imaginarme como te sientes, así que te mando todo mi ánimo y cariño para ti. No te agobies. Tú niña tiene a la mejor madre que ha podido tener, y la vas a cuidar y a querer igual le des el pecho o el biberón, eso da igual. Intenta no hacer caso de lo que te diga la gente. La lactancia es una parte de la maternidad, no lo es todo y no vas a ser mejor o peor madre por darle o no el pecho. Así que tranquila. Que lo estás haciendo estupendamente. Mucho ánimo y si necesitas cualquier cosa, ya sabes dónde me tienes. Un abrazo mami.

      1. Gracias María por tus palabras. En realidad mi pareja, familia y amigos me animan y me dicen que no pasa nada, que es un éxito haber llegado a los dos meses teniendo en cuenta los problemas que he tenido. Soy yo la que me juzgo, y aunque todo haya sido más difícil por las circustancias (citas con la matrona canceladas por lo de la pandemia, grupos de apoyo a la lactancia cancelados, tengo a una amiga que está dando el pecho estos meses y podía haberme ayudado pero no la pude ver debido al encierro) me siento culpable. Me imagino que poco a poco lo iré aceptando. Antes de dar a luz no estaba ni segura de querer dar el pecho, pero me dije “lo voy a intentar, y si no sale me da igual”, y sin embargo ahora…

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