Bebé, Familia, Mamá, Maternidad

Ser madre

Hoy se cumplen 40 días desde que Clara vino al mundo. Sí, hoy termina la famosa cuarentena que, dicho sea de paso, ha sido un poco dura en algunos momentos, especialmente las primeras semanas.
Es curioso como te preparan durante todo el embarazo para el momento del parto, pero nadie te cuenta lo que viene después, los dolores que puedes tener, lo que te puede pasar a nivel físico y emocional… pero bueno, no iré por ahí. Los entuertos son dolorosos, pero se pasan.

Hoy es domingo, y mientras la peque se echa un sueñecito mañanero, quería escribir sobre estos 40 días de SER MADRE.
La experiencia de ser madre es realmente intensa, no sabría describirla por completo porque afloran un montón de sentimientos y emociones indescriptibles.

Recientemente, por el día de la madre, El Club de las Malas Madres lanzó un vídeo en el que muchas madres explicaban lo que era la maternidad en dos palabras y es realmente curioso. Podria quedarme con muchas de esas palabras, pero si tuviera que elegir, sin duda la mejor es la de INFINITO. Os lo dejo por si queréis verlo.

La maternidad es la infinitud de muchas cosas, y esa está siendo mi experiencia en estos 40 días.

Infinitud de amor y de ternura, de paciencia y desesperación, de alegría y de lágrimas, de esperanzas y miedos, de seguridades y dudas, de tiempos y de prisas, de no saber y de descubrimientos, de entrega absoluta y de cansancios… en definitiva, de infinitud, porque ser madre está siendo para mí, el darse por completo, el dar tu vida, tus horas, tu espacio, tu tiempo, a un ser pequeñito y maravilloso que depende al 100% de tí.

Puedo pasarme horas mirando a mi pequeña y darme cuenta de lo maravilloso que ha sido Dios poniéndola en mi vida, de la suerte que he tenido de llevarla dentro de mí y de haberle dado la vida, de poder abrazarla y sentir su calor y su pequeñez, de mirarla y darme cuenta de cuánto amor se puede tener y entregar…

Es cierto que ser madre también es agotador. Son muchas horas de asistencia constante, de paseos para intentar dormirla o calmarla, muchos cambios de pañales muchas horas en darle de comer teniéndola enganchada a ti y gastando muchas horas del día, es dejar de hacer mucho de lo que antes hacía para hacer mucho por ella y con ella.

Sí, la maternidad no es un camino de rosas. A mí me cuestan especialmente dos cosas: una, las noches, no porque Clara llore, porque la pobre solo gruñe un poco cada vez que quiere comer, sino porque el hecho de dormir poco más de una hora entre toma y toma, me tiene agotada; y dos, el tema de la lactancia. Eso que dicen muchas madres de que su momento favorito es cuando le dan el pecho el bebé, que tienen una conexión especial, yo eso aún no lo he experimentado, y la verdad es que me cuesta tener que estar cada dos horas o menos dándole el pecho, pero aún así, como os digo, compensa con creces.

No creo ser capaz de expresarlo mejor porque es tanto lo que el corazón siente que las palabras se quedan cortas. Simplemente os digo, que estos 40 días de mi vida han sido los más duros pero los más maravillosos de mi vida y no los cambiaría por nada de este mundo.

Ser madre no es un camino de rosas, pero sin duda es la mayor experiencia de amor y entrega que una mujer puede tener, y es que, cuando en tus brazos reposa la ternura y la dulzura de un bebé, de tu bebé…ya todo lo demás deja de ser importante.

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