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Lana, una más en la familia

Hoy os vengo a hablar de alguien muy importante en nuestra familia. Sí, vamos a ser padres primerizos, pero nuestra familia ya es de tres. Los que me sigáis por redes sociales seguro que ya sabéis de quien os hablo: de Lana.

Lana es una Golden Retriever que nos trajimos de un criadero de Utrera (Sevilla), llamado Serendipity Dog, hace ya unos dos años y medio. Sé que hay mucha gente que no entiende este vínculo que se crea con los animales, pero para nosotros, desde el principio, Lana ha sido una más de nuestra familia, no una simple mascota o animal de compañía.

Tener un perro en casa es cierto que supone ciertas ataduras y limitaciones, pero, desde que entró en nuestra casa, no me he arrepentido ni una sola vez de tenerla. Todo lo contrario. En muchos sentidos, ella nos ha dado la vida. La frase de que ‘el perro es el compañero más fiel’ no es una frase hecha, es que realmente es así.
Ella está SIEMPRE ahi. Da igual que te vayas 10 minutos de casa o 5 horas, ella te recibe siempre con su juguete en la boca y con un sinfín de lametones y felicidad desbordante. Aunque hayas tenido el peor día de tu vida, llegar a casa y que te reciban así es todo un chute de energía y alegría.

Ella ha sido la que, en muchas ocasiones, cuando estás más decaida, cuando no todo va del todo bien, cuando sólo tienes ganas de llorar, cuando has tenido un día triste… ella siempre ha estado ahí, tirando de mí, acompañándome, mirándome con sus preciosos ojos negros y con su morrito en mi pierna, diciéndote, sin hablar, que no te preocupes, que todo saldrá bien y que ella va a estar ahí contigo.

Por todo eso, jamás podría decir que Lana es una simple mascota. Ella es mucho más.

Cuando nos enteramos que estaba embarazada, la alegría fue doble, porque a Lana le encantan los niños, que jueguen a la pelota con ella, que la acaricien… y durante estos nueve meses no he podido dejar de pensar cómo será con la llegada de Clara.
En estos meses en los que he ido preparando las cositas de la habitación, Lana ha estado siempre detrás de mí, olfateando, oliendo la ropita, el carro, la cuna, la hamaca… como pensando, ‘aquí va a pasar algo’. Estoy deseando entrar con Clara por la puerta y ver cómo reacciona, porque si de algo estoy segura, es de que la va a cuidar mucho, muchísimo.

Creo que para un bebé, para un niño pequeño, crecer con un perro es una experiencia maravillosa, porque le hace crecer y desarrollar un montón de valores y crecer en sensibilidad y responsabilidad. Nosotros hemos visto y leido muchísimos reportajes y artículos sobre cómo asumir la llegada de un bebé a una casa con perro y creo que una de las cosas más importantes es tratar de no arrinconar al perro con la llegada del bebé. Es cierto que un bebé requiere mucho más tiempo, pero eso no quiere decir que se deje de lado al animal, se le deje de atender, de pasear… Nosotros desde luego no lo vamos a hacer. Nos tendremos que adaptar y acostumbrar todos, unos a otros, pero ya tengo ganas de salir los cuatro de paseo, de hacer cosas juntos, de verlos crecer juntos…

Durante todo el embarazo, Lana ha estado muy cerquita de Clara. Al principio, cuando todavía no tenía barriguita, se pegaba a mí como sabiendo que algo estaba creciendo ahí: no se me subía encima, ni me daba con las patas… Y cuando la barriga ha ido creciendo, me encanta que ponga su morrito en mi tripa y que ella también sienta las pataditas. Por eso estoy convendida, que en cuanto nazca, va a pasar mucho tiempo junto a su cunita, cuidando de ella. Y entonces os llenaré de fotos para que lo veáis y se os caiga la baba como a mí cuando veo vídeos como este.

 

Os dejo algunos artículos sobre este tema de bebés y perros por si os interesa el tema.

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2 comentarios sobre “Lana, una más en la familia”

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