Embarazo, Síntomas

¿Estoy embarazada? Primera parte

barriga-30-semanasPues sí, por la foto parece ser que sí, que estoy embarazada. Pero claro, esa barrigota es de ahora mismo, 30 semanas, ha estado creciendo (y lo que aún le queda por crecer) a lo largo de estos 7 meses. Pero, ¿cómo son los comienzos?

El momento de la confirmación de que estás embarazada siempre es un momento especial. Normalmente llevas un tiempo esperando que llegue esa preciosa noticia y cuando se confirma, te invade una ilusión especial, a la vez que algunos miedos difíciles de controlar. Ese positivo que estabas esperando ha llegado, pero queda un largo camino por delante, empezando por el análisis de sangre que confirme ese embarazo con la BETA (la hormona del embarazo que confirma que ha habido implatación), luego la primera ecografía y así sucesivamente.

El embarazo es la mejor etapa de la mujer‘. Eso es lo que se suele escuchar, esas frases típicas, estereotipadas, que uno pone siempre en entredicho. Y no es que yo quiera entrar en una polémica como la de Samanta Villar, y dejando claro, que sí, es una etapa inolvidable y única, llena de magia, tampoco hay que engañarse, es un momento que el cuerpo de la mujer sufre una gran transformación, que se producen muchísimos cambios físicos, hormonales, emocionales, y que, en muchas ocasiones, no es fácil.

También es cierto que el premio que vas a recibir compensa todo por lo que hay que pasar, pero que fácil no siempre es, al menos desde mi corta experiencia. Para mí los primeros meses fueron un poco angustiosos.

Por un lado tienes las hormonas revolucionadas, te invade una ilusión inmensa y por otro lado un cierto miedo a que no salga bien, a poder tener un aborto, a que el bebé no se desarrolle bien… Imagino que los miedos normales de cualquier mujer.
Por otro lado los síntomas de los primeros meses. Yo, desde la semana 7 hasta la 16, estuve con unas naúseas y unas arcadas horrorosas. Las mañanas las pasaba bien, tranquila, pero las tardes… eran dar las 17h y me empezaba a dar un revoltijo que no podía con mi cuerpo… He de decir que yo no vomité más que tres veces, tres días contados y nada más levantarme, pero naúseas vespertinas tenía todas las del mundo.
Y uno puede pensar, ‘bah, no será para tanto‘, pero para mí eran agotadoras. Me dejaban como lacia, no parecía ni yo misma, no tenía ganas de hacer nada, ni ganas ni fuerza, sólo me apetecía beber mucha agua fría y estar tirada en la cama. Es que mi cuerpo no daba para más. Y eso, día tras día, pues se hace duro. De hecho, en los tres primeros meses no cogí nada de peso, porque es que no tenía casi ni ganas de comer. Gracias a Dios, cuando cumplí las 16-17 semanas empezaron a desaparecer y no sabéis el alivio que sentí.

Durante ese tiempo, ese primer trimestre, como el bebé es muy pequeñito, tú no sientes nada. Claro, eso acrecienta la angustia en el tiempo que trascurre de ecografía en ecografía. Si tienes suerte, como yo, de poder tener un seguro privado, las escografías suelen ser mensuales, pero la que vaya por la seguridad social, con tres ecografías en todo el embarazo, pues imagino que es peor. doppler-fetal

Por suerte, en el siglo de las tecnologías que vivimos, hay aparatos para todo, y Cris, una prima de mi marido, me prestó un Doppler fetal, que es un aparatito como el que veis en la foto, que te lo pones en la tripa y puedes escuchar los latidos del corazón del bebé. Eso, en esas semanas intermedias, da mucha tranquilidad.
Es cierto que tiene el peligro de obsesionarte con esto y estar todo el día enganchada y la verdad es que no siempre es fácil encontrar los latidos del bebé, por eso hay que tener cabeza. Yo lo usaba un par de veces en semana y sólo cuando me entraba el agobio de si seguiría ahí.

Una vez que pasas esas semanas, sobre todo la semana 20, donde te hacen la ecografía morfológica y te dicen si todo está yendo bien, si las medidas son las adecuadas, si no hay ningún tipo de malformación, etc, pues la cosa ya empieza a calmarse. Parece que uno puede empezar a respirar y a disfrutar del embarazo. Porque sí, el segundo trimestre suele ser el mejor. Las naúseas desaparecen y la barriguita ya empieza a crecer (que siempre hace ilusión), digamos que el cuerpo se empieza a acostumbrar a todos esos cambios y te da un poco de tregua.

Conforme avanza el segundo trimestre las molestias empiezan a ser otras. Hay personas que a lo mejor no les duele nada, o que se sienten estupendamente, a mí la verdad es que lo que empezó a darme la lata en torno a la semana 24 fue la ciática. Se me empezaba quedando dormida la pierna izquierda y después se me iba el dolor hacia la ciática. Gracias a Dios no duró muchas semanas y poco a poco fue remitiendo, para dar paso a otras molestias ya del tercer trimestre, y que os contaré más adelante, porque aún lo estoy viviendo.

Lo más maravilloso de todo, es cuando de pronto un día, empiezas a notar a tu bebé en la tripa. Dicen que en las primerizas suele ser entre la semana 16 y la 22. Yo la verdad es que hasta la semana 22 no empecé a notar las pataditas de Clara. Al principio eran como muy sutiles, un simple golpeteo en la tripa, como una mariposa revoloteando por ahí, especialmente por las noches al acostarme, pero poco a poco, se fueron haciendo más perceptibles y ahora, ya en la semana 30, es una fiesta lo que la peque monta en su burbuja y a todas horas del día. Creo que esa es la sensación más maravillosa que se puede tener en el embarazo.

bomboLo que está claro, es que, a pesar de todos estos cambios físicos por los que el cuerpo atraviesa (por no hablar de los emocionales) y que, seamos realistas, no son agradables, cuando te paras a pensar que dentro de ti está naciendo vida, que se está formando una pequeña personita, sangre de tu sangre, te invade una alegría y unas ganas tremendas de poder tenerla ya entre tus brazos y no soltarla nunca.

Así que, sí, para las que estéis también embarazadas o para las que estéis pensando en ampliar la familia, o para los papás que también viven su ‘particular’ embarazo, puede que en ocasiones os entre el agobio y el bajón como a mí, pero, como siempre hay que quedarse con lo positivo de las cosas, pensad en la de momentos bonitos que os esperan por vivir con vuestro bebé y disfrutad de este tiempo, que, como se suele decir, y con toda la razón, se pasa volando.

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